Mi corazón ha quedado sanado ya, hace mucho que no venías a interrumpir mi vida y destruirla. Tantos años, tantos recuerdos, desaparecieron, ya no me afecta el echo de no haberte tenido.
No me arrepiento de lo que me hiciste y no negaré que sí valió la pena el haberte conocido y cada gota que brotó de los que llaman "espejos del alma" cuando sentía tu presencia. No se si he perdido el toque; no lo puedo asegurar; ¿Fría yo? es que no me queda claro si el tenerte me vuelve un chocolate azucarado recién echo o una muñeca que ve unicornios por donde quiera que camine.
Siento que llegaste de nuevo, pero ésta vez podría ser diferente, ¡no lo arruines! y si lo haces ya no te preocupes por que valdrá la pena entregar un poco más de dolor al que me entregó el más grande amor.
Sabes, toda mi vida insististe en lo "incierto" y no te escucho, imagino lo "cierto" por miedo al "in" ¿será ahora el momento de comprender la palabra? No lo sé, al final descubro que no se si ya llegaste o sigo imaginando unicornios.