Inseguridades, miedos, problemas y un solo escape.
Verguenza: es con lo que me toca vivir a diario; nadie debe saber lo que hago, mi dignidad está en juego, si es que aún queda un poco de ella. !No insistas¡ por que haces que me convenza más; el "quizás si..." no escapaba de mi mente. !Déjame en paz!
No entiendo por que a cada problema le encontraba la misma solución; cómo que esa fuera la causa de mi sufrimiento, y es que al final era sólo un escape, una sensación momentánea de satisfacción, de algo que había deseado y por primera vez lo había logrado en mi vida.
Terminaste siendo al final lo único que sentía podía controlar, pero te confieso, se me fue de las manos.
Y se me iban los días en la lucha contra tí, princesa Ana. Y es que ¿jamás me dejarás en paz? Se que no debo depender de tí, pero luego de largo tiempo que te vas, siento que te necesito desesperadamente y lucho por que regreses, aunque se que luego lucharé por que te vallas.
Eres cómo esa pastillas mágicas que curan todo, demasiado buenas para ser verdad. Debo confesarte que aún todavía, no me arrepiento de haberte conocido y disfruto ver fotos de los días de gloria junto a tí. La tristeza me hace pensar en tí, desearía que vuelvas una vez más. Pero te pido, jamás termines lo que comenzaste.
Regresa un tiempo, tengo una propuesta tentadora para tí, ¿cuánto quieres de mí? ¿10, 15? Una vez más por favor, un tiempo más... no tardes qué tengo tiempo y tenemos todas las de ganar.
Se que si regresas muere un poco de mí, pero será mejor ahora, a que muera de la tristeza de haberlo echado a perder todo.
Verguenza: es con lo que me toca vivir a diario; nadie debe saber lo que hago, mi dignidad está en juego, si es que aún queda un poco de ella. !No insistas¡ por que haces que me convenza más; el "quizás si..." no escapaba de mi mente. !Déjame en paz!
No entiendo por que a cada problema le encontraba la misma solución; cómo que esa fuera la causa de mi sufrimiento, y es que al final era sólo un escape, una sensación momentánea de satisfacción, de algo que había deseado y por primera vez lo había logrado en mi vida.
Terminaste siendo al final lo único que sentía podía controlar, pero te confieso, se me fue de las manos.
Y se me iban los días en la lucha contra tí, princesa Ana. Y es que ¿jamás me dejarás en paz? Se que no debo depender de tí, pero luego de largo tiempo que te vas, siento que te necesito desesperadamente y lucho por que regreses, aunque se que luego lucharé por que te vallas.
Eres cómo esa pastillas mágicas que curan todo, demasiado buenas para ser verdad. Debo confesarte que aún todavía, no me arrepiento de haberte conocido y disfruto ver fotos de los días de gloria junto a tí. La tristeza me hace pensar en tí, desearía que vuelvas una vez más. Pero te pido, jamás termines lo que comenzaste.
Regresa un tiempo, tengo una propuesta tentadora para tí, ¿cuánto quieres de mí? ¿10, 15? Una vez más por favor, un tiempo más... no tardes qué tengo tiempo y tenemos todas las de ganar.
Se que si regresas muere un poco de mí, pero será mejor ahora, a que muera de la tristeza de haberlo echado a perder todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario