Pocas cosas en la vida puedo recordar con tanto anhelo. ¿Es posible que el humano se capaz de recordar sensaciones y revivirlas?
Muchas veces la vida traía con ella grandes sorpresas, me había esforzado tanto por lograr grandezas y sin embargo ni el ni yo las habíamos conseguido; no era decisión propia, la vida nos había dado seis hermosos regalos, pero Jonathan el primero de ellos cambio nuestra forma de pensar. Nació con retardo y parálisis cerebral.
Para muchos nuestro estilo de vida era una irresponsabilidad. Ivan mi marido nunca paraba de repetirme lo hermosa que era y razón había, por mi cuerpo no había rastro alguno de seis embarazos. Nada de grasa corporal y es que no hacía dietas o ejercicio, simplemente nunca podía llenar mi estómago, pues era más importante llenar los otros siete. Muchas veces la debilidad me ganaba y comía algo más, sin embargo me remordía la conciencia; "eso podría ser de alguno de mis hijos" pensaba. No estaba sola en esto, se que Ivan pasaba lo mismo, lo notaba al ver su cuerpo desnudo.
No lograba comprender como habíamos podido sobrevivir tantos años, teníamos deudas pero no eramos sujetos de crédito, así que vivíamos día a día.
Salíamos ir como familia al parque, muchos compraban conos a sus hijos, Ivan y yo no podíamos comprar para tantas bocas, pero los niños jamás reclamaron, eso hacía que el corazón se encogiera tristeza, ellos se merecían más.
Cuando llegaban las noches Ivan me miraba a los ojos y sin decir una tan sola palabra, me amaba.
Hay muchas personas que logran cosas grandes o hacen del planeta un mundo mejor; son políticos, empresarios, fundadores de organizaciones sin fines de lucro, bomberos, héroes de la humanidad, pero para mí, Ivan lo era todo, estaba tan orgullosa de él.
Cuando estábamos juntos y me pedía lo tocase, mi corazón palpitaba rápido,su placer dependía de mi toque. él me hacía responsable de su cuerpo y alma, se entregaba a mi con tanto amor que me hacía sentir única. Aunque el mundo nos miraba mal, podía desahogar todo con el único que estaba de acuerdo con migo. Él me entendía y yo a él, había apoyo mutuo. Concebíamos hijos por amor y sacrificamos todo los que teníamos o queríamos por ese amor.
Nuestro amor se habían transformado en seis nuevas personas que al crecer entregaron su amor a la vida y la de otros.
Muchas personas creían que Jonathan era la causa de nuestra pobreza, sin embargo, nos mostró las verdaderas riquezas de la vida. Fuera del mi hogar no había nada que anhelase. Nunca creerás lo feliz que eres cuándo tus hijos te ven como un héroe, confían en tí y se sienten orgullosos aunque el mundo les diga que fracasamos. Ivan me decía que todo lo que él quería estaba en mí o era causa de mí y se que se refería a los niños.
Hoy cumplo 98 años y aunque Jonathan e Iván no estén con migo, puedo recordar lo feliz que fuimos, las alegrías que pasamos la irresponsable familia de ocho.
Fin.
Nota: Todas los escritos anteriores están inspiradas y dedicadas a personas en específico, excepto ésta. Qué es el contexto de una historia real más larga.
Muchas veces la vida traía con ella grandes sorpresas, me había esforzado tanto por lograr grandezas y sin embargo ni el ni yo las habíamos conseguido; no era decisión propia, la vida nos había dado seis hermosos regalos, pero Jonathan el primero de ellos cambio nuestra forma de pensar. Nació con retardo y parálisis cerebral.
Para muchos nuestro estilo de vida era una irresponsabilidad. Ivan mi marido nunca paraba de repetirme lo hermosa que era y razón había, por mi cuerpo no había rastro alguno de seis embarazos. Nada de grasa corporal y es que no hacía dietas o ejercicio, simplemente nunca podía llenar mi estómago, pues era más importante llenar los otros siete. Muchas veces la debilidad me ganaba y comía algo más, sin embargo me remordía la conciencia; "eso podría ser de alguno de mis hijos" pensaba. No estaba sola en esto, se que Ivan pasaba lo mismo, lo notaba al ver su cuerpo desnudo.
No lograba comprender como habíamos podido sobrevivir tantos años, teníamos deudas pero no eramos sujetos de crédito, así que vivíamos día a día.
Salíamos ir como familia al parque, muchos compraban conos a sus hijos, Ivan y yo no podíamos comprar para tantas bocas, pero los niños jamás reclamaron, eso hacía que el corazón se encogiera tristeza, ellos se merecían más.
Cuando llegaban las noches Ivan me miraba a los ojos y sin decir una tan sola palabra, me amaba.
Hay muchas personas que logran cosas grandes o hacen del planeta un mundo mejor; son políticos, empresarios, fundadores de organizaciones sin fines de lucro, bomberos, héroes de la humanidad, pero para mí, Ivan lo era todo, estaba tan orgullosa de él.
Cuando estábamos juntos y me pedía lo tocase, mi corazón palpitaba rápido,su placer dependía de mi toque. él me hacía responsable de su cuerpo y alma, se entregaba a mi con tanto amor que me hacía sentir única. Aunque el mundo nos miraba mal, podía desahogar todo con el único que estaba de acuerdo con migo. Él me entendía y yo a él, había apoyo mutuo. Concebíamos hijos por amor y sacrificamos todo los que teníamos o queríamos por ese amor.
Nuestro amor se habían transformado en seis nuevas personas que al crecer entregaron su amor a la vida y la de otros.
Muchas personas creían que Jonathan era la causa de nuestra pobreza, sin embargo, nos mostró las verdaderas riquezas de la vida. Fuera del mi hogar no había nada que anhelase. Nunca creerás lo feliz que eres cuándo tus hijos te ven como un héroe, confían en tí y se sienten orgullosos aunque el mundo les diga que fracasamos. Ivan me decía que todo lo que él quería estaba en mí o era causa de mí y se que se refería a los niños.
Hoy cumplo 98 años y aunque Jonathan e Iván no estén con migo, puedo recordar lo feliz que fuimos, las alegrías que pasamos la irresponsable familia de ocho.
Fin.
Nota: Todas los escritos anteriores están inspiradas y dedicadas a personas en específico, excepto ésta. Qué es el contexto de una historia real más larga.
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